DISTANCIAMIENTO SOCIAL POR COVID 19




¿Qué es el Distanciamiento social?

El distanciamiento social, también llamado "distanciamiento físico", consiste en mantener una distancia segura entre usted y otras personas que no pertenecen a su hogar.

Para poner en práctica el distanciamiento físico o social, manténgase a una distancia de al menos 6 pies (la longitud aproximada de 2 brazos extendidos) de las demás personas que no son miembros de su hogar, tanto en espacios interiores como al aire libre.

El distanciamiento social es una de varias medidas de prevención cotidianas que se deben tomar en conjunto para reducir la propagación del COVID-19, que incluyen usar mascarillas, evitar tocarse la boca si no se lavó las manos y lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón por al menos 20 segundos.

¿Por qué practicar el distanciamiento social?

El COVID-19 se propaga principalmente entre personas que están en contacto cercano (dentro de 6 pies aproximadamente) por un período prolongado. La propagación ocurre cuando una persona infectada tose, estornuda o habla, y las gotitas de su boca o nariz se expulsan al aire y terminan en la boca o nariz de las personas cercanas. Estas gotitas también pueden inhalarse y entrar en los pulmones. Estudios recientes indican que las personas que están infectadas pero no tienen síntomas probablemente también juegan un rol en la propagación del COVID-19. Como las personas pueden propagar el virus antes de saber que están enfermas, es importante mantener una distancia de al menos 6 pies de otras personas siempre que sea posible, incluso si usted o esas personas no tienen síntomas. El distanciamiento social es especialmente importante para las personas con mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19.

Si tiene COVID-19, síntomas que concuerdan con los del COVID-19, o si estuvo en contacto cercano con una persona con COVID-19, es importante que se quede en su casa y alejado de otras personas hasta que sea seguro finalizar el aislamiento o la cuarentena.

El COVID-19 puede vivir por horas o días sobre una superficie según factores como la luz solar, la humedad y el tipo de superficie. Podría ser posible que una persona contraiga el COVID-19 al tocar una superficie u objeto que tenga el virus y luego se toque la boca, la nariz o los ojos. Sin embargo, no se cree que esta sea la principal forma en que se propaga el virus. El distanciamiento social ayuda a limitar las oportunidades de entrar en contacto con superficies contaminadas y personas infectadas fuera de la casa.

Aunque el riesgo de enfermarse gravemente puede ser diferente para cada uno, cualquier persona puede contraer y propagar el COVID-19. Todos tenemos un rol que cumplir para desacelerar la propagación y protegernos a nosotros mismos, nuestra familia y nuestra comunidad. Además de tomar las medidas cotidianas para prevenir el COVID-19, mantener distancia con respecto a otras personas es una de las mejores herramientas que tiene para evitar exponerse al virus y desacelerar su propagación en las comunidades.

El impacto del COVID-19 en redes sociales

Como resultado del confinamiento, pasamos de estar en oficinas o trabajos en calle a estar en nuestros hogares colaborando en línea, de reuniones sociales a llamadas virtuales, de conexiones físicas a relaciones digitales. Si sumamos todo eso, resulta en un aumento considerable del tiempo que pasamos día a día frente a una pantalla de computadora o celular.

Esto nos lleva a la conclusión de que la rutina ha cambiado, el teletrabajo está a la orden del día y se ha tenido que aprender a gestionar el tiempo libre de una forma diferente. Pero no solo se han cambiado las rutinas y hábitos de vida, sino que el comportamiento en Internet y en las redes sociales también se ha visto afectado.

Aquí te compartimos algunos datos relevantes sobre el impacto del COVID-19 en los hábitos de uso de las redes sociales:

Nuevas tendencias de las redes sociales 
  • El principal uso de las redes sociales cambió, se empezaron a usar para compartir información y como método de distracción del tema de la pandemia, darle un poco de humor a través de memes.

  •       Las industrias más activas: salud, finanzas, telecom, apuestas
  •      Las personas durante la pandemia pasan en promedio 12% más tiempo en Facebook, y es Instagram quien presenta el mayor crecimiento de uso con 14%, reportando alrededor de 30 min al día por usuario.
  •      Disminución de alrededor de 5% del total de publicaciones pagadas y 50% de la inversión en Ads.
  •          Facebook revirtió una tendencia a la baja de usuarios y uso, reportando un aumento de mensajes del 50% y WhatsApp de 40%.
  •          Los mayores niveles de engagement se obtuvieron en Instagram en las categorías de Finanzas y Salud, superando un 100% de aumento en las interacciones marzo 2020 contra marzo 2019.
  •          Las publicaciones de “influencers” disminuyeron 22.6% para Facebook, 41.2% para Twitter y aumentaron 8.93% para Instagram.
  •          Se dio el nacimiento de servicios de ayuda para salud mental online, esto para sobrellevar, entre otras cosas, los sentimientos de ansiedad y depresión causados por el aislamiento.
  •          Otra tendencia con crecimiento importante: fake news. El uso de las redes para propagar noticias falsas generó ataques a personal de salud, racismo y discriminación hacia diferentes grupos étnicos, ataques a antenas 5G, escasez de papel de baño, etc.
  •          En Facebook las publicaciones con mayores niveles de interacción fueron las notas detalladas, entrevistas y conferencias sobre el status de contagios.
  •          En Instagram se desempeñaron mejor las fotos y videos de “noticias de última hora” de celebridades que dieron positivo al virus, Twitter se convirtió en el lugar para noticias con estadísticas y gráficos de contagios locales y tips de prevención.


Hootsuite, la plataforma líder en gestión de redes sociales, ha creado un informe analizando datos que muestran el comportamiento digital de los usuarios durante la crisis de COVID-19.
Estas son las principales conclusiones:

  1.  El consumo de noticias en directo es lo que más se ha incrementado, en un 43%.
  2.   Los usuarios señalan que dedican un 42% más a ver películas y series.
  3.  Leer las noticias en internet ha aumentado un 40%. Por el contrario, leer las noticias en prensa ha disminuido un 32%.
  4. Mandar mensajes de texto, chatear y usar mensajería instantánea ha aumentado un 34%
  5. El contenido en vídeo y el uso de las redes sociales se ha incrementado un 33% durante la crisis del coronavirus.
  6. Los usuarios dedican a leer por interés personal y a jugar a videojuegos un 27% y un 22% más, respectivamente.
  7. El comprar por internet en los supermercados ha aumentado un 23% durante este período.
  8. El tiempo que se dedica a trabajar ha disminuido un 34%.

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s  El impacto económico de COVID-19

En las pláticas y análisis sobre el panorama económico nacional de hace exactamente un año, afirmar que ya había una recesión económica o que se caminaba en esa dirección siempre era un factor de discusión. Algunas industrias como la construcción y la automotriz mostraban señales de contracción, y la incertidumbre sobre lo que sucedía fuera de México no era un buen presagio de cómo cerraría ese año ni lo que vendría para el siguiente.

En los dos primeros meses de 2020 se analizaba si el crecimiento había sido 0% para 2019 o si había ocurrido una ligera disminución en el Producto Interno Bruto (PIB), lo que evidentemente no eran buenas noticias económicas para comenzar el año. Después, lo inesperado: una nueva pandemia no sólo ponía en riesgo la salud de las personas, sino que amenazaba de forma directa a la economía global.

 Todo comenzó con el cierre de algunas fábricas en China, lo que provocó que la oferta de algunos productos decayera. De forma casi inmediata, también se dio el cierre parcial o total de algunas ciudades en el mismo país, lo que ocasionó una disminución en el consumo de ciertos servicios y productos, lo cual contrajo la demanda. De forma paralela y conforme el virus se fue expandiendo a otros países, con un terrible impacto inicial en algunas ciudades europeas, se cerraron fábricas, tiendas, restaurantes y en general el comercio tradicional no esencial. La gente dejó de salir y de consumir este tipo de bienes, por lo menos de la manera en que se hacía.

Cuando inició la crisis sanitaria, se esperaba y se sabía que tendría un impacto importante en la economía mundial; sin embargo, conforme han pasado los meses, las proyecciones económicas son cada vez menos optimistas y reflejan impactos en el PIB muy importantes para 2020.

Por ejemplo, en Latinoamérica, el impacto esperado en el PIB para Brasil es de -8%, en Argentina de -7.3%, en Perú de -12%, en Colombia -4.9% y en Chile -4.3%, por mencionar algunos.

En EUA la expectativa es una contracción de 6.1%; se espera que China sí crezca en 1% y que Japón disminuya en 6.1 %. Se estima que la Zona Euro termine el año con una contracción de 9.1%, lo cual refleja la problemática global que se enfrenta.

En México se espera que la economía reciba golpes por varios lados, empezando por una disminución en las exportaciones, el comportamiento volátil del precio del petróleo, cierres para el turismo y las restricciones de movilidad impuestas para disminuir los contagios. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) agrupó las principales estimaciones económicas de diferentes organismos al 1º de julio del presente año, mostrando que casi todas las instituciones esperan contracciones de entre 7 y 9%, las cuales no son muy alentadoras, por lo que es necesario aplicar diferentes mecanismos para salir lo más rápido y mejor posible de esta crisis.

Violencia Doméstica en México durante el confinamiento por la pandemia COVID-19

Un mes después de haber iniciado las medidas de distanciamiento social en México, a través de la Jornada Nacional de Sana Distancia, las llamadas y mensajes por violencia de género a la Red Nacional de Refugios (2020) aumentaron 80%, y de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Gobernación la violencia de género pudo haber incrementado entre 30% y 100% (Ortiz-b, 2020), lo cual representa un pronóstico alarmante. La manera en cómo las instituciones y organizaciones gubernamentales actúen y respondan a esta problemática tendrá una enorme importancia no sólo ahora sino también a largo plazo.


“La paz no es sólo la ausencia de guerra. Muchas mujeres encerradas, en confinamiento por el COVID-19 sufren violencia donde deberían estar más seguras: en sus hogares”, 

A pesar del progreso experimentado a nivel global, América Latina continúa siendo la región más desigual del mundo, y la violencia contra las Mujeres (VcM) sigue alcanzando niveles alarmantes, lo que constituye una amenaza constante en contra de la población femenina en la región. En México, con una población de más de 120 millones de personas, se estima que la actual pandemia de COVID-19 impactará de forma transversal una serie de problemáticas sociales, de las cuales la violencia de género es una de las más preocupantes, pues se estima que incremente 92% durante el periodo de cuarentena. Por ello, es urgente evaluar el riesgo que representa el aumento potencial de violencia de género, especialmente el riesgo que enfrentan las mujeres que pasarán largos periodos de aislamiento y confinamiento a lado de sus agresores. De igual forma, es esencial evaluar las medidas implementadas por el gobierno federal para combatir esta problemática y determinar hasta qué punto están protegiendo de forma efectiva a las mujeres y si están disminuyendo la violencia de género. 

Violencia doméstica en México

En México, gran parte de las muertes violentas de mujeres son feminicidios –asesinatos donde las víctimas son atacadas por la condición social de su género. Esta terrible tendencia está en aumento: de siete asesinatos violentos de mujeres al día hace dos años, actualmente se registran 10, de acuerdo con la Oficina de ONU Mujeres en México  . Esto datos se refieren únicamente al tipo de violencia de género más grave; sin embargo, otras dimensiones de este fenómeno también están altamente presentes en el país (ej. Violencia laboral, escolar, institucional y estructural), entre las cuales una de las más preocupantes es la violencia doméstica.

Una encuesta realizada por el INEGI (oficina nacional de estadística en México) en 2016, reveló que 6 de cada 10 mujeres han experimentado violencia en algún punto de sus vidas; de este segmento, casi la mitad (43.9%) fueron agredidas por sus esposos o parejas  En esta categoría también se encuentran víctimas de violencia física y/o sexual, así como sobrevivientes de violencia física severa y daño emocional, entre cuyas características y consecuencias se encuentran cortadas, quemaduras, pérdida de piezas dentales, hemorragias, crisis nerviosas, angustia, miedo, tristeza, sufrimiento emocional, depresión e insomnio 

De los 32 estados que conforman la república mexicana, los que presentan niveles más altos de violencia doméstica son: Estado de México, Ciudad de México, Aguascalientes, Jalisco y Querétaro. De manera general, 10 estados se encuentran arriba del promedio nacional, que es 66% de prevalencia de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Migueles, 2018).

Iniciativas: “No estás sola, seguimos contigo” y #ContingenciaSinViolencia

El gobierno mexicano presentó el 7 de abril el programa “No estás sola, seguimos contigo”, en coordinación con el Consejo Ciudadano y la Secretaría de las Mujeres con el fin de atender las denuncias por violencia doméstica durante el periodo de cuarentena . El programa consiste en diversas acciones que buscan facilitar el reporte de casos de violencia a través del número 55 5533-5533, así como brindar apoyo a las víctimas. Otras acciones consisten en:

·         Chat de confianza, en el cual se puede compartir video, fotos y texto de manera discreta,

·         Asistencia vía videoconferencia,

·         Canalización a los centros Lunas, para casos de medio y alto riesgo, así como a las 24 agencias con el servicio de abogadas mujeres, y

·         Colaboración con la Línea Mujeres a través del 5658-1111, la cual dará acompañamiento ciudadano, además de que cuenta con 89 psicólogos y 130 abogados (Almazán, 2020).

Adicionalmente, el gobierno federal y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (CONAVIM) crearon un directorio para difundir los centros de justicia y atención a mujeres a nivel nacional.

Estrés por asilamiento social covid 19


La enfermedad coronavírica de 2019 (COVID-19) causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 ha logrado propagarse a la mayoría de los países del mundo de forma inesperada, y ha generado elevadas tasas de morbimortalidad. Así, en corto tiempo ha perturbado la mayoría de las esferas cotidianas de las personas y ha colapsado todos los sistemas de salud, la economía y todas las actividades.

En respuesta a la rápida propagación del SARS-CoV-2, los gobiernos de muchos países, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), han optado por implementar varias medidas de salud pública como la cuarentena y el aislamiento social, las cuales se están demostrando efectivas para detener la propagación del virus. No obstante, han impactado de una u otra manera en la salud mental de las personas. Hasta la fecha, los datos epidemiológicos sobre los problemas de salud mental no han estado disponibles; ante este escenario, traemos a colación este importante tópico, que no solo los profesionales de salud mental deben considerar, sino también el personal sanitario en general.

La cuarentena se define como la restricción de la circulación de personas que han estado potencialmente expuestas a una enfermedad infectocontagiosa, para determinar si se sienten mal, lo que reduce el riesgo de que infecten a otros individuos. Esta definición difiere del término aislamiento, que se refiere a separar a las personas que ya están diagnosticadas de la enfermedad de las que no están enfermas; sin embargo, los dos términos a menudo se usan indistintamente, sobre todo en la comunicación con el público.

Dichas consecuencias mentales son resultado de los factores estresores asociados con la cuarentena y pueden ser extrapolables al contexto de la actual pandemia COVID-19. Entre los factores estresores, se encuentran la larga duración de la cuarentena, la frustración, el aburrimiento, la soledad, el miedo a contraer la enfermedad o contagiar a alguien, la falta de información, las pérdidas financieras, el estigma de discriminación, el desequilibrio económico o el procesamiento de un duelo sin los rituales culturalmente aprendidos para poder velar y despedir al familiar, entre otros. Estos factores se manifiestan dependiendo de la condición del esquema mental y la susceptibilidad de cada individuo.

En medio de la actual pandemia, un grupo poblacional que se ha visto mayormente afectado es el de pacientes que padecen múltiples comorbilidades, enfermedades mentales preexistentes, problemas de adicción o enfermedades crónicas como hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad renal, asma o EPOC, entre otras. Se ha demostrado que estos pacientes tienen peores desenlaces y por ello se los considera población en riesgo ante la infección por SARS-CoV-2. Esta nueva enfermedad ha impactado también en la salud mental de dichos individuos. Cabe mencionar que estos pacientes ya tienen cierta susceptibilidad a padecer trastornos mentales por causa sus enfermedades de base; este hecho, aunado a la carga psicológica o el estrés emocional que representa el aislamiento social secundario a la pandemia de COVID-19, los convierte en una población potencialmente vulnerable, por lo que es muy probable que tales restricciones severas conduzcan a este grupo a una pérdida de las funciones mentales y físicas.

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